hay que ser capaz de hacer aflorar
la compasión en uno mismo.
la compasión en uno mismo.
Esto es más difícil de lo que solemos imaginar,
porque a veces las fuentes de nuestro amor y compasión
nos quedan ocultas
y puede que no tengamos fácil acceso a ellas.
Por fortuna, existen diversas técnicas desarrolladas
por el «entrenamiento de la mente» budista
para ayudarnos a hacer aflorar el amor oculto.
De entre la enorme variedad de métodos disponibles,
he elegido los siguientes y los he ordenado
de una manera determinada a fin de que resulten
lo más útiles posible para las personas del mundo moderno.
1. El afecto amoroso: Abrir el manantial
2. La compasión: Considerarse igual que los demás
3. La compasión: Cambiarse por los demás
4. Servirse de un amigo para generar compasión
5. Cómo meditar sobre la compasión
6. Cómo dirigir la compasión
Cuando nos parece que no hay suficiente amor en nosotros, existe un método para descubrirlo e invocarlo.
Vuelva atrás mentalmente y recree, visualice casi, un amor que alguien le dio y que lo conmovió de verdad, quizás en la infancia.
Tradicionalmente se le enseñaría a pensar en su madre y en su devoción de toda la vida hacia usted, pero si eso le resulta problemático, puede pensar en un abuelo o abuela, o en cualquier persona que haya sido profundamente afectuosa con usted en algún momento de su vida.
Recuerde una ocasión concreta en que realmente le demostró su amor y usted lo percibió intensamente.
Ahora deje que ese sentimiento
surja de nuevo en su corazón
y lo llene de gratitud.
Al hacerlo, su amor se dirigirá naturalmente
hacia esa persona que lo ha evocado.
Recordará entonces que,
aunque quizá no siempre le parezca
que ha sido amado lo suficiente,
una vez lo amaron de veras.
Saberlo hará que se sienta de nuevo, como esa persona le hizo sentir entonces, digno de amor y verdaderamente amable.
Permita ahora que se le abra el corazón y que el amor fluya de él, y a continuación extienda este amor a todos los seres.
Empiece por los que tiene más próximos, y luego extienda su amor a amigos y conocidos, después a los vecinos, a los desconocidos, y después incluso a las personas que no le gustan o le causan dificultades, incluso aquellas a las que podría considerar «enemigas», y finalmente a todo el universo.
Que ese amor se haga cada vez más ilimitado.
Junto con el afecto amoroso, la compasión y la alegría, la ecuanimidad es una de las cuatro facetas esenciales de lo que según las enseñanzas constituye toda la aspiración a la compasión.
La visión de la ecuanimidad, una visión libre de prejuicios que lo abarca todo, es en efecto el punto de partida y la base del camino de la compasión.
Comprobará usted que esta práctica
abre un manantial de amor,
y al abrirse en usted su afecto amoroso,
comprobará que éste inspira
el nacimiento de la compasión.
Porque, como dijo Maitreya en una de las enseñanzas que le dio a Asanga: «El agua de la compasión discurre por el canal del afecto amoroso».
EL LIBRO TIBETANO DE LA VIDA Y DE LA MUERTE
Sogyal Rimpoche
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Gracias por abrir tu corazón y convertirte en una nueva LUZ para el camino...