CLAUDIO NARANJO:
La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es.
Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación.
Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza
de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia.Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.
La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación
está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación
para la conciencia.
Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.
El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.
La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional.
Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos.
Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.
Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación.
Tenemos una civilización enferma.
Los artistas ya se dieron cuenta hace mucho tiempo, y ahora cada vez más también los pensadores.
Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc…
No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos.
Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento.
Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora.
ENTREVISTA A CLAUDIO NARANJO
Cada ser humano cuenta con dos fuerzas antagónicas en su interior:
Uno es el falso yo, más conocido como el ego personalidad
relacionado con la ignorancia, la inconsciencia,
el egocentrismo, la insatisfacción y el miedo.
El otro es el verdadero Yo,
nuestra verdadera esencia
que está conectado con la sabiduría, la consciencia,
el bienestar y el Amor incondicional..
Periodista: ¿Cómo se se sabe si una persona vive identificada con su ego?
Es fácil: en primer lugar porque a pesar de hacer y tener de todo,
siente un vacío en su interior
cómo si le faltara algo esencial para vivir en paz.
De tanto dolor acumulado,
finalmente se desconecta de su verdadera humanidad.
Desde el ego, las personas actúan movidas por el miedo
y la necesidad de supervivencia física y emocional.
Su objetivo es conseguir que la realidad
se adapte a sus deseos,
necesidades y expectativas egoístas,
lo que les lleva a vivir una vida marcada por el sinsetido,
el malestar y la necesidad constante de evasión y
narcotización de sí mismos.
Periodista: ¿Cuál es su propuesta?
Un cambio radical en el proceso de formación humana.
Ahora, prevalece el condicionamiento egóico.
En cambio, una educación basada
en nuestra verdadera naturaleza potencial,
el desarrollo de nuestra conciencia,
nos liberará de las falsas creencias
acumuladas por el ego
que tanto limitan nuestra existencia.
Claudio Naranjo.
Psiquiatra y profesor
Entrevista publicada en el Pais 15 febrero 2009


