que el cielo interno.
Las nubes van y vienen,
los planetas nacen y desaparecen,
las estrellas surgen y mueren.
Y el cielo interno se mantiene igual,
intocable, inmaculado, sin huellas.
A ese cielo interno lo llamamos sakshin,
el espectador
y esa es toda la meta de la meditación.
Entra, disfruta del cielo interno.
Y recuerda: cualquier cosa que puedas ver,
cualquier cosa que surja,
eso no eres...
Puedes ver pensamientos
y no eres los pensamientos;
puedes ver tus sentimientos
y no eres tus sentimientos;
puedes ver tus sueños,
tus deseos, tus recuerdos,
tus imaginaciones, tus proyecciones
y no eres nada de eso.
Sigue eliminando todo lo que puedas ver;
entonces, un día,
surge un momento tremendo,
el momento más significativo
de nuestras vidas,
de nuestras vidas,
cuando ya no queda más nada
por eliminar...
por eliminar...
Todo lo que viste desapareció
y solamente queda
el que ve.
el que ve.
Ese que ve es el cielo claro.
Saberlo es no tener miedo
y saberlo
es estar lleno de amor.
es estar lleno de amor.
Saberlo es ser Dios, es ser inmortal.
MEDITACIÓN:
LA PRIMERA Y LA ÚLTIMA LIBERTAD
OSHO

