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viernes, 29 de agosto de 2014

Nuestro Sendero (el Corazón)



Nuestro sendero es básicamente el del corazón y no el de la mente. 
Esto no quiere decir que critiquemos el sendero de la mente. 
Ni mucho menos.

Simplemente sentimos que el sendero del corazón 
nos lleva más rápido hacia nuestra meta.

Supongamos que quiero ir a un lugar que está a mil kilómetros de distancia. 

Puedo llegar allí caminando o volando. 
Sin duda alcanzaré mi destino considerablemente antes si vuelo en un avión.

De modo similar, si empleamos nuestro corazón aspirante 
y no la mente dudosa, 
alcanzaremos mucho antes nuestro objetivo. 

El corazón es todo amor. 
La mente es a menudo toda confusión. 

Al decir corazón, nos estamos refiriendo al corazón espiritual, 
el cual está rebosante de amor divino.

El corazón es tremendamente significativo 
porque en su interior se halla la presencia viva del alma. 

Es cierto que la conciencia del alma abarca todo el cuerpo, 
pero la verdadera ubicación del alma es el interior del corazón. 

El alma tiene todo: Paz, Luz y Deleite en medida infinita.


Obtenemos estas cualidades divinas directamente desde el alma 
dentro del corazón. 

Y desde el corazón podemos llevarlas a la mente, 
al ser vital y al propio físico.

Dios es sumamente sencillo. 
Somos nosotros quienes pensamos que es complicado. 
Dios habla el lenguaje más sencillo, 
solo que nosotros no lo entendemos. 

Estamos todos sordos. 
Hemos estado sordos durante milenios. 
El pobre Dios ha estado hablando constantemente, sin cesar, 
pero nosotros no tenemos tiempo para escucharle.

Nuestro sendero es el de la sencillez. 
Un niño es sencillo: ama a su madre. 
No tiene que amar a nadie más: 
su madre es su mundo entero. 
Él se consagra a su madre. 
Si su madre le pide que haga algo, él hace caso a su madre. 
Un niño es tan sencillo que intenta hacer todo para complacer a la madre; 
y complaciendo a la madre está haciendo lo correcto 
y alcanzando su más alto objetivo.

En la vida ordinaria, cuando una persona ama a otra, 
pasa la mayor parte de su tiempo con esa persona en particular. 

Consagra su precioso tiempo a esa persona. 
Si es un amor humano verdadero –no amor divino, sino amor humano –, 
entonces algunas veces se somete a los caprichos de la otra persona, 
aún cuando estos sean absurdos. 

Se entrega porque ambos han formado un lazo externo e interno 
basado en su amor. 

De modo que cuando una persona ama a otra, 
está dispuesta a sacrificar incluso su preciosa sabiduría.

En la vida espiritual es completamente distinto. 

El amor divino nunca no ata. 
Muy al contrario, nos expande y nos libera. 

Cuando vemos y sentimos que estamos siendo liberados, 
sentimos internamente una obligación divina 
de hacer algo por nuestro Piloto Interno. 

¿Cómo podemos permanecer apartados de Aquel que nos lo ha dado todo, 
que nos ha traído el mensaje del Amor 
y la Compasión divina? 

¿Será posible no ofrecerle algo a cambio? 

Si permanecemos en la vida externa, 
únicamente intentamos asirlo y poseerlo todo, 
incluso lo que pertenece a otros. 

Pero si vivimos en el alma, 
intentamos dar constantemente todo lo que tenemos 
y todo lo que somos al Piloto Interno.


Amor divino quiere decir auto-ofrecimiento.

Pero el mero hecho de dar algo, de ofrecer algo, no es suficiente. 
Hemos de hacerlo con entusiasmo y con un intenso impulso interno. 

Damos al Piloto Interno en nosotros y en los demás.

Cuando estamos dando a los demás, 
tenemos que sentir que estamos dando a lo divino en esas personas, 
al Supremo dentro de ellas, 
el cual necesita ahora esta ayuda nuestra. 

Cuando oferecemos Amor divino a alguien 
debemos hacerlo con alegria y de todo corazón. 

Pero, mientras damos, no debemos sentir 
que le estamos haciendo un gran favor a la otra persona, 
que somos superiores por estar en condiciones de ayudarla. 

¡No! Hemos de sentir que Dios nos ha dado 
una gran oportunidad para servirle 
y deberíamos estar agradecidos a la persona 
que nos ha puesto en la situación de dar o servir al Supremo en ella. 

Tenemos que sentirnos agradecidos por haber llegado a ser 
Sus instrumentos elegidos 
cuando Él bien podría haber elegido a otros. 

Tenemos que mostrarle constante gratitud por el hecho mismo 
de que nos haya empleado a nosotros. 
Este tipo de devoción es nuestro servicio dedicado.

Después viene la entrega. 
No se trata de la sumisión de un esclavo a un amo. 

Un amo ordinario criticará al esclavo, 
sintiéndose él siempre perfecto. 
Pero en el caso del Supremo no ocurre así. 
Cuando Él trata con nosotros, 
siente que nuestras imperfecciones son Sus imperfecciones. 
Cuando encuentra fallos en nuestra naturaleza, 
Él siente que todos estos fallos son Suyos. 

A menos y hasta que seamos perfectos, 
Dios nunca sentirá que es perfecto. 

Dios es omnisciente, omnipotente 
y omnipresente; eso es cierto. 

Pero cuando se trata de la perfección manifestada sobre la Tierra, 
Dios siente que aún es imperfecto 
en mí, en ti, en todo el mundo. 

El mensaje de la perfección perfecta 
no ha despuntado aún sobre la tierra. 

Nos entregamos a Dios de todo corazón, 
sabiendo perfectamente bien que lo que tenemos es prácticamente nada 
y lo que somos es prácticamente nada. 

Si le damos a Él nuestra nada, 
devenimos un instrumento elegido del Supremo 
y permitimos que Su perfección crezca en nosotros.

Amor, plenitud y Dios, siempre van juntos. 

Dios nunca estará satisfecho con algo incompleto, 
no-realizado, no-colmado y no-manifestado. 

Él quiere de nosotros la realización, 
la revelación, la manifestación y la perfección. 

Si estas cosas no se producen durante esta vida, 
tendremos que pasar entonces por muchas más encarnaciones. 

Pero Dios no permitirá que nadie quede sin realizar 
y sin colmar. 


¡Hoy es el momento para que tú realices a Dios!

Mañana será el momento para que tu amigo realice a Dios. 
Pasado mañana será el momento para que algún otro realice a Dios. 

Hay un momento para cada persona, 
que llamamos "la Hora elegida de Dios". 

A la Hora elegida de Dios, 
una persona está destinada a realizar a Dios.

Nosotros sentimos que nuestro sendero es más fácil y más efectivo 
en el sentido de que no tenemos que leer millones de libros 
para conocer lo que es la Verdad. 

No tenemos que ejercitar nuestra mente día tras día 
para saber qué aspecto tiene la Verdad. ¡No! 

La Verdad está dentro de nosotros, 
y está clamando por salir a la superficie. 

Pero desafortunadamente hemos mantenido la puerta cerrada 
y no estamos dejando que la Verdad salga.

Sri Chinmoy




lunes, 25 de agosto de 2014

La Oración del Amor por el amor mismo

Rezo.

Rezo para llegar a ser un instrumento perfecto.

Le rezo a Dios para que me libere de ese pequeño ‘yo’ y me convierta en el gran ‘YO’, el universal. 

El ‘yo’ pequeño me dice que lo que puede hacer por mí es destruir el mundo o traer el mundo a mis pies.

El ‘YO’ universal me dice que soy de Dios y para Dios; que para Dios, el Creador, y para Dios, la Creación soy sólo amor.
  
Rezo.

Le rezo a Dios para que actúe a través de mí y por mí. Cuando actúo por mí mismo, creo constantes problemas, problemas indecibles e indescriptibles.

Pero cuando Dios actúa en mí y a través de mí, es todo un logro divino, un logro completo y perfecto.
  
Le rezo a Dios para que escoja por mí.

Cuando yo escojo, escojo un deseo inconsciente o consciente. 
Entonces llega el momento cuando conscientemente atesoro el deseo, la imperfección, la limitación y la opresión.

Conscientemente quiero permanecer en lo finito y en el lodo, en los placeres de la ignorancia.

Pero cuando Dios escoge por mí, escoge la aspiración, el llanto interno. 
Esta llama interna creciente me hace ascender muy alto, altísimo, a lo más alto, y entonces me hace descender para ofrecer el fruto de mi realización a la humanidad que aspira y espera.

Cuando Dios escoge por mí, escoge el Infinito, la Eternidad y la Inmortalidad.


El Infinito, la Eternidad y la Inmortalidad – son los términos vagos para aquellos que no aspiran. Pero para aquellos que aspiran, estas son realidades vivientes en el mismo corazón de la aspiración del buscador.
  
Rezo a Dios que me haga uno con el sufrimiento de la humanidad. 
Rezo a Dios que me haga uno con la humanidad que aspira.
Rezo a Dios que me haga uno con la humanidad iluminada.
  
Cuando le rezo a Dios para que me haga uno con la humanidad sufriente, es porque el físico en mí, al fin, está mirando la verdad de que no hay final para el sufrimiento en una conciencia física oscura. 
Cuando expando mi conciencia física, comparto y por lo tanto ilumino la carga de la tierra sufrida.
  
Pero ahora la humanidad sufrida no quiere permanecer por siempre en esa condición deplorable, así que ha comenzado a aspirar.

Cuando ella aspira, yo tengo acceso gratuito a esa aspiración, porque cuando expando mi conciencia física, llego a ser uno con la aspirante humanidad.

Entonces, cuando los sufrimientos han sido finalizados por la aspiración, cuando la humanidad está volando con las alas de la aspiración, ella entra en el mundo de la humanidad iluminada.

Es aquí, cuando llegamos a ser parte y segmento de la humanidad iluminada, que descubrimos el significado de la vida.
  
Cuando rezo, converso con Dios. 
Le digo que lo necesito. 
Dios me dice – Mi hijo, Me necesitas ahora. 
Pero Yo, siempre te he necesitado, te necesito ahora, y siempre te necesitaré. – Entonces Dios pregunta – Mi hijo, ¿me necesitas? –

Replico – Padre, te necesito porque contigo estoy seguro, contigo estoy feliz; sin Ti estoy en peligro, sin Ti estoy triste. 
– Dios dice – Hijo, te necesito para llegar a ser 'Mi Bote Soñado'. 
Te necesito para llegar a ser el permanente Río flotante de la Vida.
Te necesitaré para llegar a ser la Orilla Dorada de Mi  siempre-transcendental Más Allá.

Cuando rezo en alta voz, mi oración no es expresiva, y no puedo oír la débil Voz de Dios. 
Pero cuando rezo en silencio, cuando rezo expresivamente, escucho la poderosa Voz de Dios clara y notablemente.

Cuando le rezo a Dios porque tengo temor, mi oración temerosa no alcanza la puerta de Dios.

Pero cuando le rezo con amor, mi oración alcanza cada Corazón de Dios.

Mi oración amorosa me coloca a los mismos pies de Dios, mi Cielo eterno.

Mi oración es un magneto y el interés de Dios es otro magneto. Cuando rezo, mi oración magnetizada alcanza lo Superior y atrae a Dios a la misma respiración de mi conciencia terrenal.

En ese momento, Dios me ofrece lo que Él es eternamente: la Sonrisa Inmortal.

Y cuando el magneto del Interés de Dios me atrae ascendentemente, le doy a Él lo que siempre he sido: mi llanto interno, el llanto interno del milenio.

Cuando alcanzo lo Supremo de la fuerza de mi oración, Dios me hace el Sueño-realizado de su Realidad. Es nuestra mutua entrega lo que nos hace inseparables.

A través de mi oración, le ofrezco a Dios todo lo que tengo y todo lo que soy: Ignorancia. Y a través de Su Compasión, Dios me ofrece lo que tiene y lo que es: la Paz, la Luz, y la Bienaventuranza Divina que por siempre fluye.

En el mundo Occidental, usamos el vehículo de la oración para alcanzar el Supremo.

En el mundo Oriental, especialmente en la India, usamos el vehículo de la meditación. Ambas son de importancia suprema; ambas son igualmente valiosas.

La oración y la meditación, nos darán el mismo resultado garantizado, ambas son espirituales.

Pero tenemos que conocer lo que actualmente pasa cuando rezamos al igual que cuando meditamos, aunque el resultado es el mismo. 

Cuando rezamos, sentimos que Dios es Él que escucha, y nosotros hablamos.

Nosotros gemimos desde adentro, y Dios escucha nuestro gemido y nos consuela.

Nuestra oración es nuestra conversación con Dios.

Pero cuando meditamos, vaciamos nuestras mentes y purificamos nuestros corazones y llegamos a ser la receptividad misma.

En ese momento, Dios el Invitado, el eterno Invitado, entra en nosotros y se sienta en el trono de nuestros corazones.

Cuando esto pasa, Dios habla y nosotros escuchamos.

En esta forma la conversación es siempre perfecta.

En la oración, nosotros hablamos y Dios escucha; y en la meditación, Dios habla y nosotros escuchamos.

Recemos; Dios está sujeto a escuchar nuestras oraciones, nuestro gemido interno.

Meditemos; nosotros estamos sujetos a escuchar la Voz de Dios, Su Voz interna.

La oración nos dice que somos para Dios, para Dios solamente.
La meditación nos dice que somos de Dios, solamente de Él.

Fue a través de poder de la meditación, la meditación del alma, que el alma descendió en el mundo físico.

Y ahora el alma regresará a su propia Altitud Transcendental a través de su oración.


El alma llega a ser una con la oración dirigida desde la tierra, y esta oración que la tierra dirige eventualmente crece en la liberada comprensión del Cielo.

Recemos; Dios nos escucha.
Meditemos; escucharemos la Voz de Dios.

Cuando rezamos, Dios llega a ser nuestro Amado Supremo y nosotros Su Amante eterno.

Cuando meditamos, llegamos a ser el Amante de Dios y Él nuestro Amado Divino y Supremo.


 Sri Chinmoy

Traducido al Español por la Rev. Yin Zhi Shakya, OHY

viernes, 22 de agosto de 2014

NO TE DEJES VENCER: ÁBRETE A LA VIDA

La soledad es el recuerdo de una amistad pasada, 
la dolorosa nostalgia de la cercanía, 
la añoranza de lo que está 'ausente'.

Deja de enfocarte en lo que has "perdido", 
no intentes más llegar "allá", 
y sé profundamente aquí. 

Deja de comparar. 


¡Recuerda lo que está presente y vivo… 
y abraza tu exquisita soledad, 
aquí y ahora!

Acaricia un respiro, 
la sensación de tus pies en el suelo, 
el sonido del tráfico, 
la brisa de la mañana en tu rostro.

Mantente cerca de la soledad, 
abrázala íntimamente 
y deja que te revele 
sus más profundos secretos.

Nada se pierde, 
nada se 'va'… 
cuando te abres completamente a la vida.

Jeff Foster


ABRE TU CORAZÓN AHORA O NUNCA 

El estrés es vivir en el futuro, en lo que deseamos,
en lo que creemos que debería ser nuestra vida
partiendo desde memorias y hábitos antiguos,
y estamos tan acelerados deseando que la vida sea 
de una determinada manera (la nuestra),
que no podemos parar de proyectar este conflicto
y nos perdemos de apreciar lo hermoso del presente,
de nuestra desestimada presencia.

Y lo más triste de todo, es que este proceso continuo 
de escapar del presente, de lo que en realidad es,
de lo maravillosa que es la vida aquí y ahora,
sólo puede concluir de una manera...

Volviendo pendular-mente al otro extremo,
a la depresión,
que se caracteriza por vivir en el pasado,
en lo que fue, en lo que no pudimos comprender
y no olvidamos, en lo que no cerramos, 
en lo que perdimos de experimentar
y nunca podremos recuperar.

El resto, triste-mente ya lo sabemos,
caer infinitamente sin tocar fondo, 
escaparse mediante las drogas actuales,
que van desde el alcohol, tabaco, televisión, trabajo, etc. 
llegando hasta estar todo el tiempo ocupados con la tecnología.

Y así nuestras vidas se transforman en grises,

en oscuras sombras de lo que en verdad somos,
pura luz, puro ser, puro Amor incondicional.

La verdadera naturaleza de la ola es el agua, 
pero el agua no depende de la ola, 
ni es consciente de ella.

Mientras somos agua no precisamos ser conscientes,
pero al vernos circunstancialmente como olas, 
necesitamos sí o sí ser conscientes de que somos agua,
sobre todo cuando presentimos la inminencia 
de la cresta o de la playa.


La clave es soltarse, 
soltar todo lo que nos ata al pequeño ser,
toda idea de identidad personal, de ser "una ola", 
y abrirse a esa Presencia desconocida 
pero muy evidente de ser Agua infinita.

Soltarse y disfrutarse,
es decir amarse 
amarse a sí mismo como sí mismo, 
no como objeto, 
como esta expresión actual y pasajera,
sino como aquello donde esta expresión (ola) surgió,
como espacio abierto incondicional,
como libertad, como pureza,
como lo más maravilloso que podemos ser.

Amarse a sí mismo, no como persona solamente, 
sino y más todavía, como parte de esa maravillosa presencia
en que la persona, el mundo y la mente surgen.
¡La vida misma!



Abrirse a la vida es

Amarse a sí mismo como simple ser,
como puro AMOR

Y los milagros empezarán a brotar en tu vida, 
porque ya no la necesitas egoísta-mente;
ahora ELLA TE NECESITA abierta-mente... 
para florecer.


¡CONFÍA EN TI, CONFÍA EN LA VIDA!

-Caminante Willy-



lunes, 18 de agosto de 2014

SI ESTÁS DEPRIMIDO: te estás reiniciando

LA DEPRESIÓN: ¿UN REINICIO ESPIRITUAL? 

En retrospectiva me doy cuenta 
de que hubo gran inteligencia 
en mis más de veinte años de depresión. 

En realidad era la gracia inherente a la vida 
la que me estaba haciendo caer de rodillas. 
(¡A veces, la vida te pone de rodillas 
para que por fin estés presente para tus propias rodillas!). 

Ahí había sanación, 
justo en el corazón de mi pérdida de interés 
para ir al trabajo o ver a mis amigos, 
en mi abandono de toda esperanza para mi futuro, 
en mi completa desilusión 
sobre cualquier significado que fuera externo 
o de segunda mano, 
en mis náuseas hacia todo lo que fuera 'espiritual'. 

Incluso mi falta de interés para levantarme de la cama 
guardaba verdaderas maravillas. 

A través de una depresión suicida, 
la vida me estaba despojando de todas mis ilusiones, 
de todas las distracciones, 
de todo aquello que no era real, 
forzándome a mantenerme 
muy, muy cerca de mí mismo, 
haciéndome recordar aquello que queda 
después de que todo lo externo ha sido retirado. 

La depresión me obligó a recordar 
mi propia presencia, 
esencial y libre, 
un milagro estallando de vida. 

Mi propia presencia, ¡sí! 
- tan simple, y sin embargo tan pasada por alto, 
que siempre había estado aquí, 
más cerca que la respiración...
¡más indudable que la duda! 

Mi propia y simple presencia 
- la presencia de la vida misma - 
era el regalo...
¡Lo que siempre había anhelado!


Toda la búsqueda se había revertido, 
ya que un 'yo' jamás puede encontrar lo que busca 
mientras lo sigue buscando. 

El falso 'yo' necesitaba fracasar 
en su búsqueda de la presencia 
para ser revelado 
como el suelo y la esencia de todas las cosas. 

La ola no puede encontrar el océano - 
sólo puede ser el océano. 

¡Yo soy aquí. Yo existo. Yo soy!
Y este es el más grande de los milagros. 

A veces es desde ahí donde tenemos que empezar, 
en el comienzo mismo. 

Tenemos que volver al origen de la vida, 
al lugar que está antes de incluso el 'Yo Soy'. 

La depresión fue el más grande fracaso del 'yo', 
y su rendición final. 

Fue un reinicio espiritual, 
un despertar, ciertamente. 

Mi anhelo por morir había sido, en secreto, 
mi anhelo por vivir, 
por romper mi frágil corazón 
para que entrara un universo sagrado... 
para poder contactarme con mi propio poder. 


Estoy consciente de que éste 
no es un punto de vista muy común ni popular 
acerca de la depresión: 
pero contiene inteligencia y una medicina muy poderosa, 
tan necesaria en nuestro cansado mundo. 

Así que vamos a iniciar una nueva conversación...

Honrando el modelo médico de la depresión, 
pero llegando hasta lo más profundo. 

¡Jamás alejándonos de los susurros 
que nos ofrece la vida!


Jeff Foster

jueves, 14 de agosto de 2014

¿PORQUÉ A VECES DESEAMOS MORIR?


 

Si alguna vez sientes el deseo de quitarte la vida, 
si algún día sientes el anhelo de morir, 
si el pensamiento "quiero suicidarme" 
viene a visitarte o llega para quedarse, 
no temas y tampoco te desesperes. 

Celebra que una profunda inteligencia 
está operando en ti. 

El deseo de morir es lo más natural del mundo. 

No es un pecado, no está mal, 
no es una señal de tu debilidad ni de tu fracaso, 
no es el síntoma de una terrible enfermedad 
o de algo tenebroso dentro de ti. 

Es un impulso tan antiguo como el universo, 
algo que todos los seres humanos 
siempre han sabido en una forma o en otra. 


Date cuenta que no estás sólo, 
date cuenta que en tu misma soledad, 
estás conectado con toda la humanidad. 

La urgencia de morir no necesita ser seguida o adorada, 
sino más bien comprendida; 
no necesita ser adormecida 
ni tampoco es necesario tomar acciones en torno a ella, 
más bien necesita ser aceptada como lo que es. 

Traducido, "quiero morirme" 
significa "extraño mi hogar, 
y estoy desesperado por llegar ahí, 
pero en este momento no sé cómo hacerlo". 

La urgencia de morir 
es la urgencia natural de desvanecer la ilusión del yo separado, 
de soltar la agotadora carga de "yo y mi vida" (aquello que no eres) 
y descansar profundamente en la presencia (en lo que eres). 

Es un llamado para recordar tu verdadero hogar, 
más allá de todos los hogares terrenales - aquí y ahora. 


Es una invitación para saborear tu propia esencia 
una vez más. 

Para salir de la historia del pasado y del futuro, 
y vivir en este precioso momento. 

Para estar (ser) aquí, 
firmemente presente, 
valientemente vivo, 
y dejar atrás la lucha con el dolor y la felicidad de la vida, 
dejar de poner resistencia a los conflictos de la existencia. 

Utiliza el pensamiento "me quiero morir" 
para iniciar una profunda meditación sobre la naturaleza del ser. 

¿Quién moriría? 
¿Quién querría matar a un “yo”? 
¿Quién es ese que vive ahora? 
¿Quién es ese que respira? 

Si el “yo” puede matarse, si puede ser amado u odiado, 
entonces, ¿eso es lo que realmente eres? 

¿Qué es la inteligencia en ti que sabe que el “yo” es impermanente 
y que puede ser perdido? 

¿No está esta inteligencia absolutamente presente y viva 
y despierta en este momento? 

El “yo exitoso” y el “yo fracasado”, el “yo maravilloso” y el “yo terrible”, 
el “yo que quiere morirse” y el “yo que quiere vivir...
¿no son sólo imágenes, ideas, películas flotando en tu pantalla-presencia 
eterna en este momento? 

¿No estás tú más allá de todos esos conceptos? 
¿No eres tú el espacio para todo? 

Si has tomado el “yo” como algo menos que lo que realmente eres, 
por supuesto que tendrás ganas de “matarlo” o terminar con él, 
porque se siente como algo insignificante en tu inmensidad. 

Si reconoces tu “yo” como el Ser, 
tu propia presencia más allá del nacimiento y la muerte, 
entonces no podrás realmente matarte a ti mismo, 
porque la presencia no puede matar a la presencia, 
así como el océano no puede matar al océano, 
y el sol no puede dejar de brillar, 
aunque se esté quemando. 

Estás harto, amigo. 
Te sientes exhausto, cansado. 



Brillas intensamente. 
Así que relájate, 
permítete sentir todo ese agotamiento en este momento, 
y sé consciente de que tu anhelo de morir no es ningún error, 
sino la expresión de una gran inteligencia, 
recordándote tu profundo AMOR por la vida, 
tu ilimitada naturaleza, 
y tu inocencia cósmica. 

Una nueva vida está amaneciendo para ti. 
Mantente abierto. 


Habrá regalos y conexiones inesperadas. 

Jeff Foster

lunes, 11 de agosto de 2014

Amor Incondicional, sin peros ni distingos

El Amor Incondicional es… Amor Incondicional


Referirse al Amor Incondicional es hacerlo al Amor infinito, trascendente, eterno, estremecedor, definitivo; incomparablemente mucho más que un sentimiento.

Un Amor que no admite predilecciones de ningún tipo, escala o especie.

Y que pertenece al ámbito del Yo Verdadero, nuestro Ser Interior de linaje divinal; nada tiene que ver con ese amor con el que al ego -nuestro pequeño yo- le gusta llenarse la boca.

¿Por qué ostenta el Amor Incondicional estas cualidades?.

Muy sencillo: porque se fundamenta en la Unidad de cuanto Es y Existe:

 1. Todo es suma de partes y forma parte de una suma superior, aunque cada parte es, a su vez, el Todo.

2. El Todo, la Unidad, es vivificado por la Consciencia de modo similar a como la sangre, en su circulación, anima y tonifica nuestro cuerpo físico.

3. Y de la Unidad y la Consciencia surge el Amor, que en términos científicos puede ser definido como energía pura de carácter vibratorio que se despliega en ondas de torsión.

Pero esto no son palabras para que las digiera el intelecto.

Estamos hablando de tu Esencia, que está más allá de cualquier concepto o conocimiento.

¡Sí, de tu Esencia (y de la mía, y de la del otro,…)!.
Porque siendo la razón de ser del Amor la Unidad y la Consciencia, el Amor constituye inexorable y radicalmente la base energética de tu Ser profundo (y del mío, y del otro,…).

La consecuencia directa y colosal de ello se resume en el célebre soliloquio hamletiano: ser, o no ser.

Es decir, tu Ser se realiza en el Amor o no es nada.
Así de simple: Soy y, por tanto, Amo; o no Amo y, por tanto, no Soy.

Esto es, vive el ahora -el único sitio donde la vida existe- con voluntad constante de dar y en disposición permanente de recibir; y en plena consciencia de que no Somos lo que tengamos,

¡Somos lo que damos!.

Y lo que damos, es lo que recogemos; y lo que recogemos, afianza lo que Somos.

Al hilo de lo cual, Juan Leglaz me ha remitido unas espléndidas reflexiones que comparto con vostr@s:

No podemos desplazar el Amor Incondicional al terreno del amor al prójimo, en un acto de sublimación.
Es un bello enfoque, pero una pena, cuando menos. No cabe compartir una relación egóica (por no llamarla amor egoísta, términos contradictorios) con los “nuestros” y pretender ejercer un amor incondicional con los “otros”.

El Amor Incondicional sale de dentro, o no sale.
O se practica con los nuestros o no existirá para nadie, por mucho que lo escribamos con mayúscula y lo pretendamos diferenciar.
O aprendemos a amar aquí, ahora, y a tí, o no existirá jamás el amor en nuestro corazón, para nadie.

Si el amor incondicional es algo que está llamado a ser practicado con un prójimo, poco próximo, y cuando Dios nos lo inspire, o nos lo mande, estamos hablando de una entelequia preciosa, ideal, a la que aspirar, eternamente, como una meta tan bella como irreal.
No se puede amar por obligación moral, religiosa, ni de ningún tipo.
Perdóname, si me atrevo a afirmar que no cabe el “has de amar”, en el amor.

El amor nace de dentro, o no existe.
Y cuando el amor nace, se desborda, se expande, se derrama hacia quienes te rodean, de forma infrenable. Y sólo de este amor se beneficiará nuestro prójimo, no a la inversa.


El Amor es Incondicional, o no es.

Amar con condiciones dicta mucho de ser amor: llamémosle otra cosa.
Este es un Amor que se ha de sentir, se ha vivir, se ha de aprender.
Y a amar sólo se aprende amando.

O ejercemos el Amor, en su modalidad de Incondicional, entre nosotros, con mi pareja, con mis amigos, con mis hijos, con mis padres, con mis hermanos, con mi perro, con mis plantas, con mis árboles del parque, o podemos despedirnos de ejercerlo, más allá.

Pienso, y siento, que el amor incondicional es el que proyectamos hacia alguien, con independencia de cómo sea, de lo que haga o de lo que diga, más: aún sin ser correspondido.

Si nuestra relación de pareja es pasional o egoísta, es decir, sin llegar al amor, se convertirá en una relación infernal, con la separación matrimonial al fondo.
Si nuestra relación amistosa carece de amor, por estar condicionada a recibir algo, será de corto alcance.
Si nuestra relación paternal no está basada en el amor, sino que esta condicionada a la recepción de cualquier tipo de recompensa, social, moral o afectiva, caeremos, con la distancia y el tiempo, en el lamentable olvido de nuestros hijos.
Si nuestras relaciones con otros familiares sólo se basan en la costumbre, en la inercia, en la rutina, seremos buenos hermanos, tíos, primos o sobrinos, mientras estemos lejos y vayamos de visita, y hasta que llegue el reparto de una herencia.

El amor de pareja tiene que ser incondicional, por difícil que parezca, o no será.

Hay que aspirar a amar sin poner condiciones, sin pretender cambiar al otro, sabiendo cómo es y aceptándolo. Al estilo del relato de la entrada del Blog titulada Bailar bajo la lluvia (publicada el 11 de diciembre de 2009): “ella no sabe quien soy yo, pero yo si se quien es ella”. La pasión no ha de enturbiar el amor incondicional, sino al contrario: se ha de integrar en el, potenciándolo.

¿No es el Amor Incondicional el que debe presidir la amistad?. ¡Practiquemos la amistad sin condiciones!.

¿No ha de aspirar un padre y un hijo amarse sin condiciones, sin esperar nada a cambio, y, más aún, recibiendo, posiblemente, ingratitudes y despechos, como contrapartida ?.

Nuestra lucha, nuestro quehacer de cada día, será poner los medios para erradicar de nosotros las memorias o experiencia negativas que, agazapadas en nuestro subconsciente, impregnan de egoísmo nuestro comportamiento.

Habrá que hacer el cambio y encauzar nuestros sentimientos.

Tendremos que tomar consciencia de nuestro ser de luz y de amor, y facilitarle los medios para que tome las riendas de nuestra vida, haciendo que nuestro comportamiento esté, cada día, más cerca del Amor (Incondicional, por supuesto) y más lejos del egoísmo.

Quienes puedan y quieran ayudarnos a crecer en el Amor, lo habrán de hacer desde dentro de nosotros mismos: elevando nuestra frecuencia vibracional, posiblemente, con música, con cantos, con poesía, con colores, con magnetismo, tal vez, y, sobre todo, con mucho Amor.


Por Emilio Carrillo Benito
http://emiliocarrillobenito.blogspot.com.ar/


viernes, 8 de agosto de 2014

SOMOS IDÉNTICOS


Yo no diré las razones 
que tú tienes para amarme. 
Porque no las tienes...

La razón de amar es el amor. 



Antoine De Saint-Exupéry







¿Como sé que me amas?
¡Simple... porque sé que te amo!
Y no lo sé intelectualmente, sino con todo mi ser.

¡Y un amor así (verdadero, sincero, íntegro) no puede ser rechazado!
Puede que tú no lo admitas ni lo confieses, pero no puedes no amarme.

¿Cómo no vas a amarme si soy como tu amor?
¿Cómo nos vas a amarme si SOY IDÉNTICO A TU CORAZÓN?

...

Medítalo, y una vez que lo hayas meditado mucho, ponlo en práctica.
¡Si hay en tu vida algún ser o situación que sientes que no te ama, revierte la sensación... ámalo y ya!

Ámalo en secreto. Ámalo como a ti mismo, sin juicios, aceptando todo de él.
Acéptalo y ámalo como lo haces con tu cuerpo cada día... sin exigencias...
Y en algún momento cederá y te demostrará su don, te dirá que te ama o te lo hará notar de alguna forma.

¿Como saber si es Amor verdadero y no simple fascinación o atracción temporal?
Tienes que asegurarte de que no quieres nada del él, o de la situación...
No quieres sacar partido de su compañía, no quieres establecer una nueva relación,
ni crear nada que no exista YA entre ustedes.

¡No quieres nada que sea suyo... quieres ESO, no una cosa... lo quieres a él, quieres TODO de él, quieres realizar tu ser en él y que ello sea (se haga realidad) en tu ser!

Y verás que ese ser lejano, esa extraña situación o ese "otro" aparte, no puede seguir resistiéndose, luchando o esforzándose para ser el otro, el distinto, la contraparte... y finalmente se mostrará como ti mismo, como tu precioso ser, como tu SER AMOR.

Sólo pruébalo, por favor ponlo en práctica... Ya que sólo mediante la experiencia directa lo comprenderás realmente... y te sorprenderás del maravilloso poder que hay en tu interior!

Ese poder no es algo que posees, nada que puedas llegar a obtener, olvidar o perder...

¡Es tu identidad, lo que te une a todo en todo... es la Vida misma!

¡ES LO QUE SOMOS, ES LO QUE ERES, SIN MÁS... ASÍ DE SIMPLE!

lunes, 4 de agosto de 2014

Última carta de EINSTEIN A SU HIJA


Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, 
y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad 
también chocará con la incomprensión 
y los perjuicios del mundo.

Te pido aún así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, 
años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente 
para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa 
para la que hasta ahora la ciencia 
no ha encontrado una explicación formal. 

Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, 
y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo 
y aún no haya sido identificado por nosotros. 

Esta fuerza universal es el AMOR.



Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo 
olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, 
dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. 

El Amor es gravedad, 
porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. 

El Amor es potencia, 
porque multiplica lo mejor que tenemos, 
y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. 

El amor revela y desvela. 
Por amor se vive y se muere. 

El Amor es Dios, y Dios es Amor.
Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. 


Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, 
tal vez porque el amor nos da miedo, 
ya que es la única energía del universo que el ser humano 
no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, 
he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. 

Si en lugar de E= mc2 
aceptamos que la energía para sanar el mundo 
puede obtenerse a través del AMOR 
multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, 
llegaremos a la conclusión de que el amor es 
la fuerza más poderosa que existe, 
porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, 
que se han vuelto contra nosotros, 
es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. 

Si queremos que nuestra especie sobreviva, 
si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, 
si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, 
el amor es la única 
y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, 
un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia 
que asolan el planeta. 


Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso 
generador de amor cuya energía 
espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, 
querida Lieserl, 
comprobaremos que el amor todo lo vence, 
todo lo trasciende 
y todo lo puede, 
porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar 
lo que alberga mi corazón, 
que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. 

Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, 
pero como el tiempo es relativo, 
necesito decirte que te quiero 
y que ¡gracias a ti he llegado a ESTA última respuesta!.

Tu padre: Albert Einstein



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